domingo, 19 de octubre de 2008

Entre sueños.

Que mas podría pedir que verte desnudo tirado en la cama, con esos ojos cerrados que traman una nueva venganza, no sé ni cómo empezamos, pero fuimos creando porquerías de las que nos fuimos enamorando, quien diría que enloquecería por tal grueso cuerpo que me asfixia. Ya no sé lo que veo, entre las sabanas hay más de dos cuerpos, despierto, era solo fantasía, no quiero compartir la lujuria todavía, me siento indefensa, como si no conociera decir que no. Como si no supiera que solo te aprovechas de mí, me usas un poco y luego me regalas momentos de agobio. Quizás, esto me gusta, no duermo de día y de noche tengo que verte, eres como el remedio que le hace falta a mi mente, de noche, tampoco duermo y los días se comienzan a notar en mi cara, en mi cuerpo, sumisa, delgada, tal vez un poco huesuda anunciando una muerte impotente, porque aun hay algo que me alimenta, tu calor, tus besos en noches donde ultrajas mis sueños, quitas ese algodón suave de encaje negro, siento como se desliza por mis piernas las que te ayudan a llegar al fin de la meta. De pronto, veo tu cuerpo, acercándose sigiloso, un frió me invade, luego de unos minutos, cesa. Y damos paso a un vendaval, ahora de caricias y silencios porque la noche puede despertar este clástico sueño.